El Papa Juan Pablo II, en el umbral del nuevo milenio, ha puesto sumo interés en esta dimensión de la misericordia, y ha solicitado encarecidamente a todas las diócesis de la Iglesia universal que dejen algún recuerdo permanente de índole social a favor de los más necesitados. Como respuesta a la invitación de su Santidad, el Papa Juan Pablo II, la Fraternidad Pequeña Familia de María, establecida en la Diócesis de Colón - Kuna Yala, ha asumido, en nombre del Obispo, Monseñor Carlos María Ariz, el apostolado del "Albergue de María", hogar para los enfermos de SIDA que no tienen recursos económicos, abriendo sus puertas el 11 de febrero del 2000.
En este momento histórico se hace urgente, en nuestra Provincia de Colón, la creación de un grupo de labor pastoral especial cerca de los enfermos de SIDA y de sus familiares, como también en todo lo referente para la prevención y lucha contra el virus VIH, con su adecuada articulación de programas concretos.
Para tal fin, se está llevando la obra "Albergue de María" en (3) dimensiones:
Netamente espiritual: ayudar al enfermo para que en su nueva situación de vida descubra su propia pobreza espiritual y la cercanía de Dios que ama a todos sin distinción ni condición. Un encuentro con la fe, con la ayuda de los hermanos de la Fraternidad y laicos comprometidos, disponibles para escuchar y orientar, como instrumentos del mensajes evangélico de amor, paz y esperanza.
Consiste: en la asistencia médica, material y moral a los enfermos de SIDA, sin recursos económicos y marginados: sin distinción de raza, credo, inclinación sexual; ya que estás expuestos, por sus condiciones, a un rechazo familiar y a una marginación por parte de sus amigos y de la sociedad. Esto los lleva a que vivan, en la mayoría de los casos, una falta de cariño, sin asistencia humana y científica, con todas las consecuencias previsibles para ellos y la comunidad que los rodea.
Brindar: orientación con charlas a los jóvenes, a los grupos laborales y sociales, y hacer visitas a los enfermos del Hospital Manuel Amador Guerrero. Crear conciencia, responsabilidad y esperanza cristiana para afrontar, así, el problema del SIDA con un sentido de obras de misericordia evangélica, a la luz de la Palabra de Dios.
Se atiende a todos los enfermos de SIDA necesitados, con nuestro testimonio de amor y servicio, siendo nuestro propósito hacer más llevadera la situación al enfermo y a sus familiares, cooperando con el gobierno y la ciudadanía ante esta situación que se nos presenta hoy como una grande epidemia "colectiva".
Esta obra, "Albergue de María", provee los cuidados elementales hacia estos pacientes desahuciados y en estado de recuperación, que consisten en brindar una cama, el apoyo espiritual y humano, cuyo estado doloroso requiere: comprensión, atención y calor humano.